El maravilloso deporte del Agility. Primera parte.

Sentar las bases del Agility.

El agility es un deporte de competición que pone a prueba la capacidad de los competidores en el manejo y adiestramiento de perros en una prueba cronometrada por un recorrido sembrado de obstáculos.

Los guías participan en una prueba contrarreloj conduciendo y enviando a sus perros por túneles, una rampa, una pasarela y un eslalon de postes.

En resumen, el agility es un deporte emocionante para participantes y espectadores por igual. Es importante reparar en que, desde el principio, el agility brinda oportunidades que no se limitan a las propias de un pasatiempo más.

En que consiste el agility.

La clave del agility consiste en demostrar lo rápido que tu perro y tú lográis trabajar en equipo para superar una larga serie de «obstáculos».

Estos obstáculos configuran recorridos únicos creados por los instructores y los jueces de agility para poner de relieve la cohesión de los equipos.

La principal diferencia entre el agility y otros deportes caninos es que la finalización del recorrido está cronometrada, lo cual espolea la consecución de velocidad y precisión.

Los obstáculos de agility.

Cuando comiences el adiestramiento, te enfrentarás a una serie típica de obstáculos. Éstos se dividen en cinco grupos.

Familiaricémonos con ellos y luego mostraremos su disposición en la pista para crear un típico recorrido para novatos.

Obstáculos de contacto.

Esta categoría comprende los siguientes: la empalizada o rampa, la pasarela y el balancín.

Su nombre responde a que estos obstáculos presentan una zona definida que debe pisar el perro para «acreditar» que ha superado el obstáculo.

Las zonas de contacto o zonas de seguridad se pintan  siempre con un color que contraste con el resto del obstáculo para que resulten visibles al perro y al guía. Las zonas de contacto sirven para que el obstáculo sea seguro para el perro, al obligarle a frenarse un poco o al desalentarle a saltar sin control.

Empalizada.

Este obstáculo se compone de dos tablas de una anchura aproximada de 1,22 metros, dispuestas de modo que el perro tenga que trepar por un lado y bajar por el otro.

La altura de la empalizada varía entre 1,68 y 1,91 metros, dependiendo de la organización de agility y de la corpulencia del perro. La mayoría de las rampas presentan listones horizontales para mejorar el agarre de los perros.

Pasarela.

La pasarela recuerda a la vieja tradición pirata de obligar a sus víctimas a «caminar por el tablón». Consiste en una sección central, con una altura entre 91 centímetros y 1,22 metros, y en dos rampas, una en cada extremo.

El obstáculo completo supera los 9,14 metros de largo y 30 centímetros de ancho. Al igual que la empalizada, la pasarela suele contar con listones en las rampas de subida y bajada para mejorar el agarre del perro.

Balancín.

El balancín se parece mucho al sube y baja con el que juegan los niños en los parques infantiles. Consiste en una tabla unida por el medio a un eje y que se balancea arriba y abajo.

Importante.

El adiestramiento de agility exige un compromiso a largo plazo. Preparar a un perro para una prueba cuesta al menos un año (probablemente más) de adiestramiento continuo.

Ten cuidado de no someter al perro ni a ti a mucha presión por enseñarle este deporte con demasiada rapidez hasta el punto de olvidarte de la diversión.